TERMITAS

TERMOITAS: TERMITAS CHILENAS

Las termitas tienen una metamorfosis incompleta, con un ciclo que incluye los siguientes estados: huevo, ninfa (“larva”) y adulto. En general, en las colonias de termitas hay 4 castas las cuales tienen claras diferencias morfológicas y de las labores que realizan dentro de la colonia. Esta especialización de funciones asociada a formas está expresada y reflejada en un fenómeno característico para insectos sociales, que se denomina sistema de castas. Para las termitas en general, se definen las siguientes castas.

Alados: son los reproductores, macho y hembra que dan origen a la reina y rey después del vuelo nupcial y luego fundan la nueva colonia.

Obreras: individuos sexualmente inmaduros y no reproductivos, que conservan durante toda su vida el aspecto correspondiente a las primeras etapas del desarrollo juvenil, que pueden ser macho o hembra. De coloración muy pálida, blanco amarillenta.

En Chile se han descrito al menos 5 especies, 4 de ellas presentan importancia económica relacionada con el daño que causan tanto en viviendas, muebles y árboles (ornamentales, frutales, entre otros), estas son: Reticulitermes flavipes, Cryptotermes brevis, Neotermes chilensis y Porotermes quadricollis. La quinta especie, presente únicamente en el Archipiélago Juan Fernández e Isla de Pascua, Kalotermes gracilignathus, presentaría una importancia económica menor.

TERMOITAS SUBTERRÁNEAS

Evite el daño económico que producen en madera de exterior e interior.

Las termitas subterráneas suelen evitar la exposición directa al aire, como una forma de disminuir la desecación, por lo que el daño en la madera suele ser interno. Actualmente, la plaga se encuentra presente en las mayoría de las regiones. La búsqueda errática de su alimento las hace dañar no solamente madera de muy variadas especies (tanto coniferas como latifoliadas), sino también materiales tan variados como yeso, plástico, aluminio y cemento.

 

Termita subterránea (síntomas)

Rastros en pared

Reticulitermes. banyulensis no es prolífica en rastros (hace chimeneas o lágrimas) de “barro” pero generalmente de forma escondida (entre elementos de madera y obra, en el interior de techos, en lugares oscuros y húmedos, dentro del yeso, en viviendas abandonadas…). A veces se envalentonan y demuestran su actividad sin tapujos e incluso de forma insistente. Alguna vez, estos rastros pueden colgar del techo. Otra simplemente puede tratarse de un minúsculo agujero en el yeso con un poco de barro. A menudo cuando rompes esos “canales” o grumos de barro, se pueden apreciar pequeños insectos de color claro (son obreras y soldados). A veces los grumos de “barro” son mayores y llenas de insectos oscuros y alados (en zonas particularmente cálidas y húmedas – son los reproductores primarios)

 

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